domingo, 23 de noviembre de 2008

POTOSI

descubrimiento de las vetas de plata en el Cerro Rico de Potosí (Sumac Orcko) se le atribuye a un pastor quechua quien, en el año 1545, se perdió en el cerro mientras regresaba con su rebaño de llamas, entonces decidió encender un fuego para abrigarse del frío. Las llamas del fuego le alumbraron por la noche y que a su vez le abrigaban, cuando despertó por la mañana se encontró con hilos de plata en el suelo producidos por el calor de las llamas del fuego y la plata que se encontraba en la tierra.
Cuando el Inca que imperaba entonces quiso comenzar a explotación del cerro, este lo expulso mediante una estruendosa explosión (de donde deriva el nombre del cerro, "¡P'utuqsi!"), prohibiéndole el extraer la plata, que estaba reservada "para los que vinieran después". Algunos hablan de cierta influencia española en la leyenda, para legitimar sus labores en el cerro.
De plata eran los altares de las iglesias y las alas de los querubines en las procesiones; para la celebración de Habeas Christi las calles fueron desempedradas desde la matriz hasta la iglesia de Recoletos, totalmente cubiertas con barras de plata, se dice que hasta las herraduras de los caballos eran de plata.
Solo veintiocho años habían pasado desde su nacimiento y ya Potosi tenía la misma población que Londres y más habitantes que Madrid, Roma o Paris. Era una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo, diez veces más habitada que Boston, en tiempos en que Nueva York ni siquiera había empezado a llamarse así.
A comienzos del siglo XVII ya contaba con treinta y seis iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile.Los salones los teatros y los tablados para las fiestas lucian riquisimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebreria, de los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata.Las sedas y los tejidos venían de Granada, Flandes y Calabria; los sombreros de Paris y Londres; los diamantes de Ceilán; las piedras preciosas de la India; las perlas de Pananá; las medias de Nápoles; los cristales de Venecia; las alfombras de Persia; los perfumes de Arabia y la porcelana de China. En 1579 ya había en Potosi ochocientos tahúres profesionales y ciento veinte prostitutas célebres, a cuyos resplandecientes salones concurrían los mineros ricos. En 1608 se festejaba las fiestas del santísimo sacramento con seis dias de comedias y seis noches de máscaras, ocho días de toros y tres de saraos, dos de torneos y otros de fiesta.
Continúa extrayéndose zinc de sus más de 3.000 galerías.
La leyenda cuenta que con toda la plata extraída del cerro durante el coloniaje se podía construir un puente que atravesara el atlántico uniendo Bolivia con España. La plata trasportada a España en poco más de un siglo y medio, exedía tres veces las reservas del total de las reservas europeas sin incluir el contrabando.
Los tesoros arrebatados estimularon el desarrollo económico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible.Ni siquiera los efectos de la conquista de los tesoros persas que Alejandro Magno volcó sobre el mundo helénico puede compararse con la semejante contribución de America.

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